Accesibilidad Local: Precios Diferenciados en Cabarete

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Letrero blanco en una pared color color claro. Dice: “Si es inaccesible para los pobres no es ni radical ni revolucionario.” Fuente original: desconocido.
Frecuentemente me he sentado en la playa almorzando sólo para recibir la factura y darme cuenta de que en ese corto tiempo había gastado más del salario diario promedio en Cabarete (para los dominicanos). Levanto la vista y me doy cuenta de que soy uno de los pocos dominicanos con ese privilegio. Mis otros compatriotas suelen ser los que cocinan y me sirven la comida. Y yo quiero que eso cambie. El turismo es un área interesante y poco estudiada. Por un lado se ve como una solución para la pobreza, mientras por otro lado perpetúa los mismos patrones que siempre emergen cuando el “norte global” se cae sobre el “sur global.” La explosión de “desarrollo” parece crear trabajos y mejorar la calidad de la vida, pero también aumenta el costo de la canasta familiar y crea una economía frágil que depende del flujo de visitantes: si no hay turistas, no hay ingresos. Paradójicamente, Cabarete, como destino turístico, se hace más accesible al mundo exterior pero al mismo tiempo más inaccesibles para los lugareños. Lo que es un lugar “barato” para visitar o vivir para algunos extranjeros, es de repente muy caro para los nativos de la región.
EN EL CONTEXTO DEL TURISMO, INACCESIBILIDAD puede significar el bloqueo físico de personas locales (negando entrada a ciertos espacios) y también puede significar el poner ciertos servicios o comodidades fuera de su alcance económico.

Muchas veces Cabarete se califica como una comunidad vibrante internacional con una población mixta de locales, expatriados y turistas. Pero la parte que no se encuentra en los anuncios es que también es muy segregado. Podemos montar kite juntos, trabajar juntos (aunque a menudo los salarios y los roles se suman a la segregación), y compartir juntos, pero al final del día, todos volveremos a nuestras casas en nuestros respectivos sectores. Vamos a diferentes escuelas, comemos en diferentes lugares, recibimos servicios de salud en diferentes clínicas añadiendo e esto que los precios de los medicamentos son prohibitivos para alguien que gana solamente 10,000RD al mes, cuando más. Hemos llegado a un punto en que las personas que disfrutan y aman a Cabarete tendrán que subvencionar a la comunidad de una manera más significativa. Un punto de inicio podría ser crear un sistema de precios de dos o tres niveles. Bali, Camboya y Cuba son sólo algunos de los lugares que han adoptado sistemas similares. En los menús de restaurantes, hospitales y lugares de interés cultural, este sistema deja claro que no hay nada en estas comunidades que pertenezca exclusivamente a aquellos con dinero para accederlo (que casi siempre resultan ser extranjeros). Nos deja claro que estamos destinados no sólo a servir, sino también para ser servido, y que nosotros también merecemos disfrutar de nuestro país y todo lo que tiene para ofrecer sin importar la procedencia o nivel económico. Los que piensen que este sistema crearía más división entre los locales y los extranjeros, no parecen entender que la división ya existe. Y la realidad es que el sistema de precios diferenciados ya está en marcha Lo queramos admitir o no, y los argumentos en contra son frágiles.
  • Lugareños comercian entre ellos a pesar de que pueden esperar a un turista y cobrarle más, lo cual le quita validez a un popular argumento en contra de este sistema. Gracias a este tipo de comercio local, el impacto en la economía durante la temporada baja se mitigaría un poco.
  • La mayoría de los restaurantes en Cabarete son de propiedad extranjera. Las reglamentaciones sobre la discriminación garantizaría calidad de servicio y entrada a todos clientes sin importar su origen.
  • Accesibilidad en las clínicas y farmacias son particularmente preocupantes. La falta de acceso a atención médica adecuada y la medicinas de bajo costo puede significar la diferencia entre la vida o la muerte. (Pregúntame sobre mi experiencia con el dengue en una clínica de bajo costo, accesible para la población común. Dale, pregúntame.)
  • Un segundo nivel de precios animaría a los expatriados a obtener la residencia y documentarse legalmente.
¡Imaginase eso! Un Cabarete, ante todo, para Cabaretenses. Un pueblo en el que los visitantes pudieran sentir que su presencia no significa un encarecimiento para los lugareños que son el espíritu de Cabarete. Los pobladores no tendrían que verse a sí mismos solo como empleados, sino también como consumidores. Y yo podré ver el renacimiento de una tradición que vi en mi infancia: el de la familia dominicana llevando a sus hijos a la playa un domingo para disfrutar del sol y de una comidita en la playa. Pero lo más importante, que podría ir a la farmacia y no preguntarme cómo se supone que una persona local pueda pagar la medicina con un sueldo local. Las palabras en la imagen de arriba resuenan en mi mente. Pueden ser fácilmente traducidas y aplicadas a esta situación de tal forma: nada de lo que es inaccesible para el pueblo de Cabarete es sostenible, ético, o justo. Si amamos a esta comunidad, ¿no es nuestro deber y nuestro mejor interés mantenerlo saludable y accesible para y por su gente?

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